Es tradición que en todas las instituciones de educación superior y particularmente los equipos deportivos, elijan una mascota, la del IPN es un burro blanco. La razón es muy particular; se conocen por tradición oral diferentes versiones que al paso del tiempo se funden entre la realidad y el mito. Una de las más conocidas, es la que al establecer los límites del terreno donde se estaba construyendo el IPN, en la Ex Hacienda de Santo Tomás por los años 30, quedó encerrada una burra blanca, al ser descubierta por los estudiantes e integrantes del primer equipo de fútbol americano la tomaron como su mascota.

Con el paso de los años, la burra se convirtió en uno de los símbolos del Politécnico, fundamentalmente en el ámbito deportivo.​