El hombre, amo y no esclavo de la técnica

David Alfaro Siqueiros

El hombre , amo y no esclavo de la técnica 1952.
Vinelita y piroxilina sobre aluminio,
superficie cóncava, 4 X 18 m.

El 30 de Junio de 1951, Siqueiros firmó contrato contra el gerente del Programa Federal de Construcción de Escuelas para pintar en el Instituto Politécnico Nacional. La obra fue inaugurada el 6 de febrero de 1952. Siqueiros se refirió al sentido de su obra “El hombre, víctima de sus propios y grandes descubrimientos científicos, se apodera de la energía atómica, la más grande fuerza física del presente y del próximo futuro. Esa fuerza, que por ahora sólo se utiliza con fines de destrucción, será usada mañana con fines industriales en un mundo de progreso y de paz. El vehículo de producción del hombre, al hombre-máquina, sino la máquina-máquina en las manos absolutas del hombre”.

La superficie cóncava del vestíbulo del internado del Instituto Politécnico Nacional actualmente Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, ha ofrecido a David Alfaro Siqueiros la oportunidad de expresar su talento con toda la fuerza de su dimensión monumental. Los planos y el desarrollo del tema muestran con absoluta claridad el fenómeno poliangular de visión que se empeñó en lograr el artista: desde cualquier parte que se contemple el mural -y aún en movimiento- pueden apreciarse, gracias a aquella peculiar disposición de las formas, los valores plásticos de la obra.

El muralismo como especialidad pictórica ofrece dificultades que sólo pueden resolverse mediante un conocimiento profundo de la técnica mural , tan distinta a todas las demás de la pintura. La mano, la retina y la plenitud del conocimiento del “oficio” han de ir de perfecto acuerdo para que los valores estéticos, de orden espiritual, se logren. Inútil es decir, pues hartas pruebas ha dado, que la maestría de Siqueiros llena sobradamente aquellos requisitos.

Los colores que ha empleado Alfaro Siqueiros en Amo y no esclavo son, acaso más que en otras obras, apasionados y violentos, de tal suerte que vienen a significar con mayor rigor el desarrollo del tema. El simbolismo del nuevo realismo social, que tan obstinadamente sigue el artista, está expresado en tal forma que alcanza a la interpretación de los jóvenes estudiantes [...] Los trazos enérgicos y hábiles con que están delineadas las gigantescas figuras son de suprema excelencia por su elaborado simbolismo, sobre todo en la parte dedicada al desarrollo del hombre-máquina en que el escorzo de la pierna o del brazo o del puño significan con fuerza y belleza la moderna lucha del hombre por liberarse de su esclavitud.


(Revista Tiempo, México, 15 de febrero de 1952).