El vitral del método científico y su mensaje a los jóvenes investigadores de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas.

Cuando con el nombre de “Instituto de Fisiología y Farmacodinamia” ( Véase el Boletín de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, Tomo I, No. 1, 1940, págs. 5-6 y 16-20, México ) quedó construida la primera unidad de laboratorios de investigación de esta Escuela, se pensó que un lema que ya había aparecido al frente de tres obras recientes (Izquierdo, J. J.“Balance Cuatricentenario de la Fisiología en México (1934); “Harvey, Iniciador del Método Experimental” (1938), y “Análisis Experimental de los Fenómenos Fisiológicos Fundamentales” (1939) destinadas a fomentar el espíritu de la investigación en el medio patrio, expresaba en forma compendiosa los rasgos fundamentales del método general de la investigación científica y por lo mismo, se obtuvo permiso de su autor para usarlo, como base para el proyecto de un vitral que de modo permanente recordara a los jóvenes investigadores el espíritu que debe inspirarlos en sus trabajos. La obra, ideada, desinteresadamente por la pintora Carmen Jiménez Labora, y realizada por el maestro vitralista Enrique Villaseñor Martínez, quedó colocada a principios de 1947 . Su mensaje, según el autor del lema, es el siguiente :

OBSERVA, puesto que desde Aristóteles está reconocido que la fase primordial del proceso de la investigación científica consiste en hacer acopio de hechos bien observados, ya sea de modo directo por los sentidos, o mejor, con ayuda de medios que refuercen a éstos, que permitan que los fenómenos se manifiesten y aún se registren por sí mismos, y que sirvan para cuantificarlos o medirlos, así como a las condiciones del ambiente en que se producen. Una vez constituida la plataforma de los hechos y ya sin dejar de apoyarte en ella,

MEDITA, es decir, pon en juego las operaciones intelectuales apropiadas para llegar a interpretar y correlacionar los fenómenos entre sí, y de esta suerte averigua, no tanto sus causas, -como decían los antiguos filósofos de la Naturaleza- sino sus factores determinantes, de conformidad con la escuela de pensamiento en que tanto se destacó Claude Bernard. Para ello, asciende primeramente, por inducción, hasta las generalizaciones o formas universales, que encontrarás altamente alejadas de la experiencia de los sentidos. Luego, en operaciones inversas, de deducción, ya podrás volver a descender hasta los hechos de observación y explicarlos de acuerdo con los principios generales,

Y VUELVE A OBSERVAR, porque por brillantes y sugestivas que te parezcan tus hipótesis e interpretaciones, sólo tendrán valor si las ves confirmadas por nuevas observaciones recogidas en el curso de experimentos que hayas sabido planear con acierto.