La mujer mexicana en la ciencia, Dra. María Valdés Ramírez
 

A pesar de que a lo largo de la historia las mujeres hemos sido objeto de enormes desigualdades sociales, muchas mujeres han podido desempeñar un papel fundamental en la aportación al conocimiento. Este conocimiento ha sido amplio, tanto en las ciencias como en las humanidades y en las artes.

Merecen gran reconocimiento aquellas mujeres pioneras en la ciencia, valientes y emprendedoras que tuvieron que enfrentar las dificultades de la inequidad y lograron hacer camino para las nuevas generaciones. Un ejemplo claro de ello fue Matilde Montoya, la primera mujer médico, que para hacer su carrera y tener derecho a su examen profesional fue necesaria una orden del Presidente Porfirio Díaz. Helia Bravo, la primera bióloga en México, describió 57 especies nuevas de cactáceas y 2 géneros; 8 especies llevan su nombre. Paris Pishmish, astrónoma, descubrió 20 cúmulos estelares abiertos; 3 cúmulos globulares llevan su nombre. Luz María del Castillo, pionera en el desarrollo de la Biotecnología y de la enzimología en México.

Actualmente en México tenemos la fortuna de contar con muchas brillantes científicas en las diferentes áreas de la ciencia: astrónomas, físicas, matemáticas, biólogas, filósofas, historiadoras, sociólogas, agrónomas, ingenieras, etc. El Grupo Mujer Ciencia UNAM atinadamente coordinado por 2 mujeres ejemplares, reúne un buen número de esas mujeres brillantes; no me atrevo a mencionar nombres por temor a omitir alguno importante.

La identidad de género es producto de una construcción social medieval y horrorizante, desgraciadamente vigente en muchos pueblos de nuestro país en donde todavía se venden a las niñas o se intercambian por una yunta.

Esta identidad se construye a partir de procesos sociales en los que se transmiten: estereotipos, valores y modos de actuar. Estos procesos de socialización han sido desiguales para mujeres y hombres ya que se inculcan patrones diferentes. Basta con ver los libros de texto de la SEP, para las escuelas primarias donde fácilmente se pueden identificar las imágenes de estereotipos.

En términos de construcción social de género recordemos a Susanita, el personaje de Quino (Premio Príncipe de Asturias 2014): mi mayor deseo en la vida es casarme con un hombre guapo y rico, tener muchos hijitos, ser de clase acomodada, y asumir el rol asociado a la clásica mujer doméstica. A lo que le responde Mafalda: pero Susanita, eso no es un proyecto de vida.

Pese a todo esto, el total de la matrícula en educación superior entre 1969 y 2000 en número de mujeres se incrementó del 17 al 50% y en el nivel de posgrado al 43%. Sin embargo, las áreas Agronomía y Forestería, en esta construcción social han sido consideradas áreas para hombres, a pesar de que fue la mujer quien descubrió la agricultura.

En la Escuela Regional de Agricultura Antonio Narro, actualmente Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, fue admitida en 1948 y concluyó sus estudios en 1952 como primera Ing. Agrónoma de México María Elena Jiménez Lozano. En la Universidad Autónoma de Chapingo (antes Escuela Nacional de Agricultura) donde la mujer pudo integrarse al núcleo estudiantil solamente en 1966, la matrícula reporta actualmente un 40% de mujeres.

Se han hecho muchos esfuerzos, en un buen número de aspectos, por mejorar estas proporciones y ha habido grandes avances como lo revelan los datos del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), pero, obviamente todavía tenemos las mujeres un largo camino que recorrer.

En 2015 el Sistema Nacional de Investigadores cuenta con un total de 23, 316 miembros, de los cuales 8,345 son mujeres (35.79 %). Del total de miembros en el SNI, 1,578 hombres tienen el nivel III y 425 mujeres tienen ese nivel, es decir el 78.8 % son hombres y 21.2% son mujeres.

La Academia Mexicana de Ciencias cuenta en su membresía en el 2016 con 2,988 científicos, de los cuales el 23% son mujeres en sus diferentes áreas: en Agrociencias el 18.4% son mujeres, en Medicina 17.4%, en Biología el 41%, en Ciencias Sociales 32.6% y en Humanidades 48%.

El Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia cuenta en 2016 con un total de 125 miembros, del que 13 son mujeres y 112 hombres.

En donde si hay una mayoría de mujeres (75%) es en el tristemente enorme grupo (7.8 millones) llamado ninis. La mujer debe jugar un papel central y decisivo en la trayectoria que conduzca a un desarrollo sostenible.

Si queremos un mundo con equidad, hay que buscarlo, debemos ser incluyentes y autocríticas nosotras mismas y preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo para buscar un mundo de equidad? R= Microbiología agrícola.

La autora es miembro del Consejo Consultivo de Ciencias.